La señora Victoria despertó repentinamente, sintió a alguien en la habitación, era una presencia familiar, un viejo conocido. Sin abrir los ojos pudo ver perfectamente que el indeseado invitado se escapaba a toda prisa de la habitación.
Con mucha pereza se levantó de la cama y arrastrando los pies, para no despertar al señor Armando -su fiel compañero y amor desde hace 64 años- salió de la habitación y empezó a inspeccionar la casa. Victoria nunca necesitó anteojos, era una señora extremadamente fuerte, con una condición física impresionante, a pesar de sus 92 años en este mundo, 92 años llenos de las aventuras mas increíbles.
Caminando por la sala sintió que se iba acercando a su viejo conocido, pero no estaba ahí, así que fue a buscarlo al comedor, a la cocina y finalmente al cuarto de invitados. Ahí lo vio y lo reconoció enseguida y sin necesidad de hablar, Victoria supo perfectamente el porqué de esta inesperada visita.
-Tu otra vez- dijo Victoria en un tono muy bajo.
-Así es, pero no vine a verte a ti.
-Lo sé, lo sé… ¿por qué siempre vienes de noche?
-Porque trato de evitar conversaciones contigo
-Pues hoy fallaste…
-Algún día tenia que pasar… ¿me odias verdad?
- No… no me gustas, pero no te odio, te conozco demasiado bien, y tengo claro que tienes obligaciones que chocan con las nuestras, me costó mucho entenderlo, pero luego descubrí que si no cumplieras tu labor el mundo perdería el equilibrio y con este su sentido.
-No sabes lo que me alivia que digas esto Victoria, creo que tengo el peor trabajo del mundo, la gente me detesta. Me teme, no tengo amigos, soy un incomprendido, trato de estar siempre puntual, pero siempre se quejan. Que si llegué muy temprano o que si demasiado tarde… Nunca a tiempo ¡Nunca!, incluso hay gente que no me espera y se adelanta, y de ellos también me culpan….es muy difícil ser yo.
-Tranquilo… puedes hablar conmigo si así lo deseas.
-Gracias, eres única ¿sabes? Y muy fuerte, es la octava vez que te visito y cada vez que vengo pienso que la próxima será por ti, pero nunca es así, no hay nada que te derrumbe, siempre logras sacarle colores a la vida, mi trabajo sería mucho mas sencillo si existiera mas gente como tu.
-Si, pero la verdad es que soy así gracias a ti, sin tus visitas nunca me hubiera hecho así de fuerte…. Armando está en el cuarto, supongo que eso ya lo sabes.
-Lo sé, pero no tenemos que despertarlo, merece seguir durmiendo, su cuerpo esta muy cansado.
-Después de el, yo debería ser la próxima en la fila…
.Pues si, probablemente, pero como bien sabes, depende de ti.
-Ya -dijo victoria, sin poder evitar quebrantar la voz, se dio media vuelta y caminó de regreso a la habitación, su invitado la siguió; con mucho cuidado se sentó en el borde de la cama y con los ojos muy llorosos le besó la frente a su amado esposo.
Acariciándole la mano y sin quitarle la vista de encima le dijo:
-Eres una persona extraordinaria amor mío, siempre fuiste mi todo, mi vida, mi oxigeno y mi enfermedad. Hiciste de mi mundo algo maravilloso. Gracias mi cielo, dejas una huella imborrable en la vida de nuestra hermosa familia.
-Lo siento Victoria –interrumpió el tercero- pero tengo que partir…
Y así, secándose los ojos y preparándose para su nueva aventura Victoria se inclino, besó por ultima vez los fríos labios de su querido esposo y le susurro muy de cerca:
-Dejame robarte el último calor de tu cuerpo.
Madrid 14/3/09