jueves, 1 de julio de 2010

No llovía

No llovía, de hecho en nada se parecía esta escena a las típicas escenas en donde llega el momento en el que el protagonista se arma de valor y decide contarle a su pareja que no seguirá con ella.

Era mas bien un día soleado, tranquilo, uno de esos días en donde inexplicablemente no había tráfico en Caracas, uno de esos pocos pero muy preciados días en los que los Caraqueños decimos: “Coño que linda es Caracas”.

Miguel, nuestro protagonista, espera pacientemente a que Isabel, su novia desde hace 4 años, terminara de comer su ensalada. El mesonero se acerca a preguntar si quieren algo mas y Miguel, adelantándose a Isabel le contesta: “Un café con leche por favor, no traiga el azúcar, ella no le echa”; una mueca de incomprensión bastante inocente acompañó a la ultima frase, e Isabel rió tímidamente.

Aun se gustaban, pero dos semanas antes habían tenido una conversación en la que Miguel se quedó pensando y no pudo, hasta este momento, sacársela de la cabeza.

-Isa, mi amor, ¿tu de verdad piensas lo que me dijiste el otro día?

-¿Qué otro día gordo?

-El otro día, en casa de tus tíos discutimos sobre el hecho de ser únicos, irrepetibles, todos y cada uno de nosotros.

-Ah! Eso otra vez… si, supongo, sigo pensando igual.

- Pero, como… ¿Sigues pensando igual, sigues sin sentir el mas mínimo asombro sobre que somos UNO y solo UNO en este mundo?, ¿Es que acaso no te da vértigo pensar que en el mundo no existe alguien igual a ti? ¿Qué a donde vayas serás tu?

-No se Migue… es normal supongo, estoy acostumbrada.

-Eso es lo que está mal! Acostumbrarse!

-Si ajá, somos UNO, ¿y qué pasa? El no es igual a ti, ni a mi… no te entiendo, es asombrosamente normal.

-¿No te sientes acaso afortunada de sentir las cosas que logras sentir de tu propia manera?, nadie te enseñó a sentir, eso lo creaste tu, creció en ti porque así lo quiso tu entorno y tu naturaleza.

-No se… tal vez eso no es verdad, ¿Cómo sabes que no sientes igual a otro, si no vives dentro de el?

-Porque es imposible, por dentro somos diferentes, mi sangre tal vez se mueva mas rápido, mi postura no es igual a la de el, la forma en la que recogemos energía es distinta, nadie es nadie, solo tu.

-mmm...

-Isa, linda, creo que tenemos que dejar de vernos por un tiempo.

-¿Qué, de que estás hablando tu chico?

-No puedo estar con una persona que no se inmute ni se impresione con este hecho, no puedo estar con una persona que no entiendo.
Yo te quiero, te quiero mucho y quiero lo mejor para ti, pero no imagino envejecer “acostumbrado” a vivir y sentir. Quiero estar con alguien que sepa apreciar que tenemos miel gracias a otros millones de seres vivos, completamente diferentes a nosotros que la fabrican en sus casas.

-¿Me estás terminando, porque no se apreciar a las abejas?

-No, te estoy terminando porque no me escuchas.

-Te estoy escuchando, estoy escuchando que te volviste loco.

-¿Loco?, ¿Sólo por sentirme mas enamorado de la vida y querer agradecer todos los gestos que nos regala me llamas loco?

-Si, por eso y porque no entiendo de que me estás hablando, si todo está bien.

-Tal vez ahora no necesite estar bien, puede que sea mi momento de ser mas inquieto con mis pensamientos y tratar de profundizar en mi cabeza: quién soy realmente.

-Realmente… estás loco, y terminarás como los locos, solo.

Caracas, 1/7/2010

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