lunes, 30 de agosto de 2010

De ser limpio en mi ciudad

En Caracas vivimos
de una manera muy peculiar,
no podemos decidir ni mucho menos pensar
a que hora nos queremos bañar.

Y como en un guión de los Marx
Dios nos grita todos los días:
"Aqui tienen bañaos"
pero el pudor nunca lo dejamos de lao'.

Cuando llega la hora tienes que apurarte,
nos acostumbramos a las barbas,
es tácito en nuestro entender
que no hay tiempo de afeitarse.

Inevitable resulta
no querer perder el tiempo
es difícil no cantar
cuando el agua te golpea el pecho.

Completamente indefenso,
con mucha espuma en el pelo
avanzas de "paso a galope"
pues el momento va muriendo.

Y llegó la hora del baile,
con los ojos bien cerrados,
con mucho jabón en la cara
te acercas poco a poco a la pared
donde empieza a formarse
una autentica cascada
paso a paso, como un juego de niños
hasta que al fin tocas la base y decides estar listo.

Caracas 30/08/2010


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