martes, 16 de noviembre de 2010

De escribir llorando

Y con vidrios empañados
empecé a escribir
la carta de despedida
a una mujer que merece
mas que mil respetos
y admiraciones
pues su vida fue un cuento,
una novela
una novela de esas
que tanto disfrutaba,
las mismas con las que dormía
apretando el control
como para no perderlo nunca.

Ay! mi viejita
mi catira siempre bella
y arreglada
mi compañera de viaje y
mi contrincante en discusiones,
¿Ahora a quién le pido consejo?
¿A quién le pido ahora
que me cuente las historias
mas asombrosas y mágicas
que viviste en mi país?
¿Ahora quién me cocina mis panquecas?
¿Quién me va a vestir en navidad?

Mi vieja, mi abuela
a la que tanto jodí
a la que tanto hice reír
la que tanto me amó
a la que tanto amo.

Donde pisó
pisó fuerte
y como es lógico
dejó huella.

Gracias catira
por dejarnos claro una y mil veces antes de partir
que la familia se mantiene unida
y que no existe fuerza que pueda rompernos.

Goza ahora, "Walter"
mientras los que te amamos te recordamos,
besa a tus padres en la frente
y corre a los brazos de tu amor,
que bien merecido tienen este encuentro,
estoy seguro es un hermoso encuentro.

Vancouver 16/11/2010

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