miércoles, 17 de noviembre de 2010

Manchas eternas

Despertar
y ver

la mancha que dejó
la taza de café
en la mesa de vidrio
cuando recibiste la noticia.

Y piensas
-entre pensamientos-
que el mundo se detuvo
en ese instante se detuvo
y no quiso continuar
ni cuando vomitaste
por el golpe recibido
cuando esas palabras
a la velocidad de la luz
llegaron a tu estómago,
tampoco cuando
gritaste
adolorído
sin que nadie te escuchara
cuando soñaste un abrazo
tampoco quiso continuar.

El tiempo,
frio y sin corazón
no se detiene por nadie

y hoy lejos
homenajeando
a una trabajadora
de corazón
a una sabia
a una amiga
me levanto
para continuar mi camino
como a ella le gusta
como ella hizo
tantas veces.

Vancouver 17/11/2010


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