viernes, 12 de noviembre de 2010

Si mi mano hablara

Si mi mano hablara
gritaría esta noche,
llena de impotencia y desespero;
la impotencia y desespero que nace
cuando ella, no alcanza la tuya.

Para abrazarla hasta que
el roce y la fricción
del dulce amor que nos damos
la humedezca tanto,
que te veas forzada
a llevartela a las piernas
y recorerlas para mi.

Si mi mano hablara
no me hablara a mi,
no me quiere perdonar
tenerla lejos de ti.

Mis dedos serían monotemáticos:
la sensación de aventura, valentía,
vacío y silencio que vivieron cuando
por primera vez se escurrían entre los tuyos
y se movieron suavemente, disfrutando cada segundo
de camino por tu dulce piel
hasta lograr abrazarlos y erizar todo mi cuerpo;
no los dejaría hablar de otra cosa.

Mi mano no abandona nunca
la oportunidad de escribir sola tu nombre
cuando mi cabeza distraída
se topa con un lápiz y papel.

Mi mano extrañaba escribirte poemas,
y me grita tu nombre cuando cuento mis dedos,
mi mano herida lloró tu ausencia
y ahora sana, te sigue llorando.

Mi mano soy yo
y te extraño como ella.

Vancouver, 13/11/2010





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