sábado, 8 de enero de 2011

Sin rostro

Celos sin rostro,
sin datos
sin imágenes que te torturen
por las noches,
invernales y largas
como la imaginación,
que es ahora la que tortura
la que no te deja ver el lago,
pues tiñó el camino de niebla,
de dudas sin sentido,
de inseguridad,
de futuro
y nada mas que de futuro.

Celos sin razones
y sin corazón
celos de cabeza
de pensamiento
de otra larga noche
de otro puño contra la pared.

Vacío eterno en mi centro
vertigo perenne, inagotable
como cuando caes en los obscuros
y largos túneles de la filosofía
de las preguntas
de lo incierto
de lo infinito
de lo mágico y a la vez real.

Vancouver 8/1/11

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