jueves, 14 de julio de 2011

La vida cabe en una #5

Matías tiene un par de medias que están llenas de agujeros,
pero a él no le importa
son las mismas medias que vestía
el día en que descubrió que los hombres también lloran.

Paolo tiene 80 años y no haya que hacer durante la semana,
desde el miércoles vigila al viejo cucú del salón
como espiandolo para que no deje de funcionar;
necesita que funcione, pues sin el no llega el domingo
y si el domingo no llega, tampoco sus nietos con su hijo,
con ellos comparte historias, opiniones y un amor.

Javier y su hermana Natalia caminan cada domingo
por la misma acera, tratan de repetir los mismos pasos
que dieron hace tres años cuando vieron a su enemigo
salir sin levantar la mirada, humillado bajo la fiesta
y el jolgorio local.

Yo trato de no escapar jamás de mi rutina:
cuando acaba la espera y la dejan correr libre
dibujo una cruz en mi cara y beso 3 veces mi pecho
(a veces, si la situación lo amerita
hasta fastidio a mi princesa para pedirle
que también se persigne)

Gustavo no deja a Daniela moverse del sofá cuando su equipo está jugando,
es su amuleto, y de esa manera vive dos amores sin serle infiel a ninguno.

Es lo lindo que tiene la número 5 sabe compartir y dar revancha, sabe alegrar, sabe amargar, sabe herir, sabe animarte, sabe enseñarte y sabe hacerse amar.

Vancouver 14/07/2011

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